El escrito del mes

Este es un espacio mensual que recoge lo que escribo sin mayores pretensiones. Solo por el gusto de escribir.

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Esta semana la hija de mi vecina me pidió el favor de escribir una historia para la tarea de Español. Sobre la base de un poema dado, Canción de la vida profunda de Porfirio Barba Jacob, hacer una biografía y esto fue lo que salió


La historia de Pedro

Pedro era muy disperso de pequeño. Parece que tenía un problema de Falta de Atención que le da a las personas que son hiperactivas. Hay veces era un poco agotador estar con él pues nunca duraba mucho tiempo concentrado en una cosa. Se movía de una lado para otro, me acuerdo que nos daban unos hermosos rompecabezas para armar y así pasábamos un buen rato. Pedro no alcanzaba a terminar el primero cuando ya estaba donde la profesora diciéndole que si había algo más para hacer. Menos mal que su mamá fue juiciosa con el tratamiento que le dieron y con el paso del tiempo parece que se curó.

Pero Pedro, tal ves por ser así de inquieto, era muy creativo. Se podría comparar con la tierra fértil. Le llegaban las ideas por montones y se ponía a construir y a armar una cantidad de aparatos. La profe de Ciencias lo quería mucho era como su mano derecha. A mi me gustaba mucho las cosas con las que salía porque le ponía tanto gusto, tanta pasión que uno no podía dejar de admirar esa fuerza de espíritu.

Cuando todos llegamos a noveno grado, fue complicado porque estábamos empezando nuestra adolescencia y a algunos ese cambio les dio muy fuerte. La verdad éramos insoportables, el salón de clase era como un campo de batalla. Pedro fue el que más cambió. Andaba sucio, era irrespetuoso y decían que se había convertido en el "caballero de la noche". Yo creo que algo tuvo que ver con la droga porque un día llegaron al colegio varias personas que eran como unos agentes de seguridad. Pedro estuvo en rectoría toda la mañana y luego no volvió sino hasta después de un mes. Lucía muy miserable cuando pasó por el pasillo y lo subieron a un carro.

Algo le hicieron a Pedro allá donde lo llevaron. Regresó muy tranquilo y se le veía sonreír. Un vez lo vi sentado mirando hacia lo lejos, parecía como si estuviera meditando y se sentía como una paz en su mirada. 

Tuvo la suerte de encontrar a Sofía que en realidad era la persona perfecta para él, pues lo comprendía muy bien y lo quería mucho. En el baile de la Prom ellos dos fueron la pareja estrella. A mi me consta cuán grande fue ese amor pues éramos vecinas con Sofía y yo estuve al lado de ella hasta el final.   
                                                 
Cuando vuelvo al pasado y me acuerdo de esa época de estudiantes, pienso que fue maravillosa y siento que también lo fue para Sofía y para Pedro. Luego cuando estábamos en mitad de nuestras carreras fue cuando sucedió el trágico accidente de la familia de Pedro: papá, mamá y hermana murieron cuando venían de la costa. Pedro había planeado quedarse unos días más para disfrutar con Sofía de la playa y del mar. Pero él se culpaba por eso. Él habría querido estar con ellos, de pronto los hubiera podido ayudar, de pronto miles de cosas hubieran sido distintas y eso se convirtió en un tormento.


Al final Sofía no pudo ayudarlo más. Pedro se marchó del país y yo no volví a saber más de ellos. Creo que cuando Pedro se sentaba a mirar a lo lejos como si estuviera meditando en realidad estaba soñando con irse a otras partes. Él tenía ese espíritu, siempre lo tuvo desde pequeño.


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