domingo, 9 de noviembre de 2014

El encanto del color anaranjado

Como el fin de emeTeacHe es recopilar mis actividades manuales, pues... digamos que eso incluye aquellas que no están dentro del perfil trazado. Esta transgresión a la norma se debe  a que por estos días estuve ayudando a María Angelica, una de mis sobrinas políticas, en una tarea de biología. Ella muy acomedidamente hizo su investigación y al final salió con la deslumbrante idea de que se podía hacer la célula en plastilina. Así fue como todos los que estaban sentados en el comedor giraron su cabeza hacia mi puesto y al unísono me dijeron: "Marcela tu la puedes hacer".


Célula en plastilina
Cartel elaborado con plastilina.
Información tomada de
Los Afiches del Saber de El Espectador
Nótese que no fue una pregunta, fue una afirmación que daba por hecho que yo sabía cómo hacerlo y que lo iba a a hacer. Ante tanta certeza por parte de los comensales, accedí sin mayores reparos y empecé una jornada de retorno a una técnica ya olvidada.
Me parece que la plastilina no es fácil de trabajar, aparentemente es sencillo pero hay que tener ciertos cuidados como no amasarla tanto porque tiende a chitearse (agrietarse), al estirarla hacerlo por pedazos pues se enrosca y es muy compacta.
En todo caso me divertí y lo más importante fue que la chica entendió y aprendió sobre los componentes internos de la célula humana.

Cuando estábamos aplicando el colbón, de pronto me percaté que al seleccionar el color del fondo yo casi que impuse el anaranjado. Ahora, mirando el cartel, pienso que este color me persigue y que de manera involuntaria, termino escogiéndolo para todas mis creaciones. Me da lástima pensar que no es un color al que yo le doy el suficiente crédito. Si me dicen ¿cuál es tu color favorito?, digo: "el amarillo". Si me pregunta ¿de que color vas a pintar tu casa?, respondo: " de blanco". Tampoco me compro ropa naranja ni me pinto el cabello de esa tonalidad.
Mandarinas de mi huerto
Mandarinas cogidas de
mi huerto en San Vicente
Pero siempre cuando estoy enfrente del boceto de mi siguiente proyecto, el naranja emerge de las profundidades de mis sentidos y se instala como protagonista de la obra. 

Con la elaboración del cartel de la célula descubrí mi fascinación por el color anaranjado y supe por qué la mandarina es mi fruta favorita.



domingo, 2 de noviembre de 2014

Si de magia se trata


Siempre que miro este Cuello me entra una sensación de deleite espiritual que invade mis sentidos. Es que es una mezcla de capa de monje medieval con túnica de campesino celta lo cual me transporta en el tiempo hacia esos territorios hostiles del norte de Europa invadidos por Vikingos, Galeses, Troles y Elfos.
Es bien sabida mi devoción por estas culturas y sus religiones. Hubo una época en que fui adicta a la Edad Media así que llegar a este modelo era cuestión de tiempo. El tejido a dos agujas fue capaz de traducir un gusto que puede ser ya, algo inherente en mí.
Al encontrar el modelo en Internet quise reproducirlo. Este es mi primer intento, aunque estoy segura seguiré haciendo otras versiones. 

Hay tres, somos tres

Pero para ser fiel al título de este relato, días después de terminado este Cuello con Cordón, encontré en mi patio trasero que la sábila que crece desprevenida floreció y no solo con una flor sino con tres. La vecina me dijo que era buen augurio, para mí fue simplemente mágico ver esta planta florecer.
Sábila al cielo  
La Sábila y el Aguacate